El salario de los trabajadores y las trabajadoras rurales. Al Derecho….y al revés.

Al Profesor y Compañero Helios Sarthou

“ (…) la realidad de hoy fue utopía antes, la libertad sindical fue utopía, el voto de la mujer fue utopía. Nosotros vamos a seguir luchando para que las utopías se hagan realidad, que se termine la explotación del hombre por el hombre, que tengamos justicia social e igualdad (…)”
Helios Sarthou, mayo de 2008.

El presente artículo tiene por finalidad señalar algunas particularidades que hacen a la compleja realidad salarial de algunos trabajadores y trabajadoras rurales de la zona de Bella Unión (Artigas) ocupados en la horticultura y en la producción de caña de azúcar.

1.- No son paye, son ley.

En nuestro país sigue vigente el Decreto-Ley 14.785, del año 1978, cuyo artículo primero establece que: “Todo trabajador rural tiene derecho a percibir una retribución mínima de su trabajo que le asegure la satisfacción normal de sus necesidades físicas, intelectuales y morales”.

Sin embargo, basta con atender a las actas de Consejo de Salarios de los grupos rurales o a los convenios colectivos del sector para constatar que, como afirma el dicho popular: del dicho al hecho hay un largo trecho.

La misma norma ordena que: “Además de la paga a que se refieren los artículos anteriores, el patrono suministrará al personal que trabaje en su establecimiento, como también a su familia, (esposa, hijos y padres) cuando vivan en él, condiciones higiénicas de habitación y alimentación suficientes, así como los elementos necesarios para la iluminación y aseo de los locales ocupados y la preparación de sus comidas.
Si el patrono optare por la solución de que el trabajador rural sin familia se alimente por su cuenta, deberá entregarle, además del sueldo, las sumas adicionales que fije el Poder Ejecutivo”
(artículo quinto).

Y también aclara: “Los salarios mínimos se pagarán en dinero, no admitiéndose deducción alguna por suministro de alimentación o vivienda, ni por la utilización de tierras en beneficio del propio trabajador” (artículo segundo).

2.- Los salarios del sector caña de azúcar.

De acuerdo con el acta de Consejo de Salario, de fecha 29 de enero de 2013, correspondiente al Grupo 22 “Ganadería, Agricultura y Actividades Conexas”, el salario mínimo de dicho sector es exactamente igual al salario mínimo nacional decretado por el Poder Ejecutivo en enero del corriente, es decir: pesos uruguayos siete mil novecientos veinte ($7.920)1.

A este mínimo, en aquellos casos en que el patrono no ofrece vivienda y alimentación a los trabajadores que emplea, hay que agregar el ficto correspondiente, que asciende a la suma mensual de pesos uruguayos dos mil tres ($2.003), o su equivalente diario de pesos uruguayos ochenta ($80)2.

Dentro de este grupo, para el sub-grupo “Plantaciones de caña de azúcar”3 los salarios vigentes son los siguientes: a).- trabajadores destajistas: pesos uruguayos doscientos veintisiete con sesenta y siete centésimos ($227,67) por tonelada de caña cortada; b).- trabajadores por hora: pesos uruguayos cincuenta y ocho con veintidós centésimos por hora trabajada ($58,22).

El salario de quienes trabajan a destajo es absolutamente variable pues depende de la cantidad de toneladas de caña cortadas cada día. Considerando el promedio diario histórico de dos toneladas y media (2,5) por jornal, es posible estimar un salario diario de pesos uruguayos quinientos sesenta y nueve ($569), y un nominal mensual de pesos uruguayos catorce mil doscientos veintinueve ($14.229), en caso de trabajar veinticinco (25) jornales en el mes.

Para quienes perciben un salario por hora trabajada, el jornal asciende a pesos uruguayos cuatrocientos sesenta y seis ($466) por ocho (8) horas. En base a este jornal, el salario mensual sería de pesos uruguayos once mil seiscientos cuarenta y cuatro ($11.644), bajo el supuesto de veinticinco (25) jornales trabajados en el mes.

A los salarios nominales por hora y por tonelada, hay que agregar el ficto por alimentación y vivienda para los trabajadores empleados en establecimientos que no ofrecen estas condiciones en especie. El monto del ficto a partir de julio de 2013 es de pesos uruguayos mil doscientos cincuenta ($1.250) o su equivalente diario de pesos uruguayos cincuenta ($50).

Tomando como válido el promedio histórico, sumando el ficto, asumiendo que se logra trabajar los veinticinco jornales del mes y aplicando los descuentos legales (Seguridad Social o BPS, Fondo Nacional de Salud o FONASA y Fondo de Reconversión Laboral o FRL), es posible estimar que los trabajadores y trabajadoras destajistas de la caña de azúcar obtienen, aproximadamente, pesos uruguayos once mil novecientos ($11.900) por mes de trabajo. Alcanzan este ingreso sólo durante el tiempo de la zafra de cosecha, que se extiende entre junio y octubre, aproximadamente. Es decir, los trabajadores de la caña de azúcar perciben una remuneración de pesos uruguayos once mil novecientos ($11.900) mensuales durante, aproximadamente, cinco (5) meses en el año. El resto del año deben garantizar la supervivencia individual y familiar por medio de changas.

Operando el mismo razonamiento para el caso de los trabajadores remunerados por hora, es posible estimar que -en caso de completar los veinticinco (25) jornales del mes, a ocho (8) horas cada uno, sumando el ficto por alimentación y vivienda, y aplicando los descuentos legales- perciben un salario líquido de, aproximadamente, nueve mil novecientos doce pesos uruguayos ($9.912) por mes. Las tareas de mantenimiento y riego de la caña de azúcar se remuneran bajo este sistema de pago.

3.- Los salarios del sector horticultura.

En la misma línea, el acta del Consejo de Salarios del Grupo 23, Subgrupo “Fruticultura, horticultura, floricultura, citrus”, de fecha 5 de febrero de 2013, establece un salario mínimo de pesos uruguayos siete mil novecientos veinte ($7.920)4. Asimismo, ordena un aumento del 5,52% para todos los salarios del sector. Dicha tasa de aumento resulta de la acumulación de: 0,439% por correctivo de la inflación tomada como esperada en el período anterior, 4,02% por inflación esperada para el semestre5 y 1% de crecimiento. Vale la pena recordar que los ajustes en función de la variación del Índice de Precios al Consumo no implican un verdadero crecimiento de los salarios, sino que pretenden amortiguar parcialmente el efecto negativo que el aumento de los precios de bienes y servicios tiene sobre los ingresos de la clase trabajadora.

En el mismo documento se señala que el ficto por alimentación y vivienda para el sector hortícola en 2013 es de pesos uruguayos dos mil ciento sesenta y ocho con cuarenta y un centésimos ($2.168,41) por mes, o su equivalente diario de pesos uruguayos ochenta y seis con setenta y tres centésimos ($86,73)6.

De la suma del salario mínimo y el ficto por alimentación y vivienda, descontando los rubros que legalmente corresponde por concepto de Seguridad Social, Fondo Nacional de Salud y Fondo de Reconversión Laboral, es posible estimar que el salario líquido mensual de los trabajadores y trabajadoras de la horticultura se ubica en, aproximadamente, pesos uruguayos siete mil setecientos cincuenta y cinco ($7.755).

4.- Los salarios y la línea de pobreza7.

En tiempos de redistribución de la riqueza, un ejercicio interesante sería el de comparar la evolución de los ingresos de la clase trabajadora con la evolución de los ingresos de la clase patronal. Sin embargo, en nuestros días el horizonte parece limitarse a ciertos niveles de crecimiento formal del salario mínimo para, luego, librarlo todo a la ya famosa “productividad”. En este marco, el trabajo humano que crea, transforma y produce toda nueva riqueza, aparece simplemente como un costo más dentro de la ecuación de las empresas que buscan reducirlos a la mínima expresión para maximizar su tasa de lucro.

En este contexto, nos resta el triste ejercicio de comparar los ingresos de los rurales con la línea de pobreza, recordando que trabajadores y trabajadoras, con su salario, no sólo deben satisfacer sus necesidades individuales sino también las necesidades del hogar.

La línea de pobreza, según datos oficiales del mes de julio del corriente8, se ubica en pesos uruguayos cinco mil novecientos sesenta y ocho con cuarenta y cinco centésimos ($5.978) per cápita, para el interior del país9.

De acuerdo con la información oficial disponible a partir del censo 201110, el promedio de personas por hogar en el departamento de Artigas es de tres coma dos (3,2).

En este marco, si un trabajador o trabajadora asalariado en la horticultura o en la producción de caña de azúcar, con los salarios ya detallados, debiera mantener un hogar promedio, las personas integrantes de dicho hogar se encontrarían todas muy por debajo de la línea de pobreza. Los salarios vigentes para estos sectores de la actividad rural no permiten a los trabajadores y trabajadoras acceder a un conjunto de bienes y servicios básicos para la vida. Esto se profundiza aún más si consideramos que, en general, los hogares de la clase trabajadora son, muchas veces, más numerosos que el promedio.

5.- Productos congelados, salarios derretidos: el caso de algunos trabajadores y trabajadoras de la horticultura.

En un pasado no muy lejano, en alguna empresa dedicada a la producción hortícola para la elaboración y comercialización de productos congelados, los trabajadores rurales percibían salarios algo superiores a los mínimos fijados por el Consejo de Salarios para el sector. Esta situación, además de deseable, era perfectamente legal, puesto que los montos que fijan los grupos de Consejo de Salarios son montos mínimos, no máximos.

Sin embargo, hace ya algún tiempo dichos salarios se redujeron a los mínimos posibles. Esta retracción ocurrió en el mismo período en que comenzó a cumplirse con el pago del ficto por alimentación y vivienda. De esta manera, no fue posible para los trabajadores y trabajadoras vinculados a esta actividad gozar plenamente del conjunto de sus derechos legalmente reconocidos. Al contrario, comenzar a ejercer su derecho a percibir el ficto por alimentación y vivienda, implicó costos altísimos. Además de tener que soportar los daños más coyunturales que constituyen los pagos parciales, demorados y fraccionados, sufrieron un perjuicio estructural: una significativa rebaja salarial.

Concretamente, la situación de este conjunto de trabajadores y trabajadoras no se armoniza con lo establecido por la norma citada al inicio del presente artículo, que estipula con toda claridad cómo no son admisibles las deducciones al salario por concepto de alimentación y vivienda. Pero además, una lectura atenta de esta realidad particular parece indicar que se habría violentado, antes que nada, uno de los principios fundamentales del Derecho Laboral como es el protectorio. El Derecho Laboral, teóricamente, tiene por finalidad proteger a la parte más débil en una relación de explotación, es decir a los trabajadores y trabajadoras, intentando paliar algunos de los graves perjuicios que implica la subordinación. En segundo lugar, y en consonancia con lo anterior, los Derechos Laborales son irrenunciables. De acuerdo con esta regla, no sería posible para los trabajadores y trabajadoras resignar ninguno de sus derechos, y mucho menos verse obligados a ello para conservar la fuente de empleo. Finalmente, el Derecho Laboral debiera tener un carácter progresivo. Esto es, debiera tender de modo permanente a su ampliación y crecimiento, y no a su reducción y empobrecimiento, como parece haber ocurrido en este particular.

6.- “Mas se você nao bate ela nao cae11: el ficto por alimentación y vivienda en el rubro caña de azúcar.

En el sector plantaciones de caña de azúcar, la obligación de pagar el ficto por alimentación y vivienda, si bien ya figuraba en el decreto-ley de 1978, y tenía por ello todo vigor, debió ser reiterada por el convenio del sector en mayo de 2012 para que fuera posible su cumplimiento.

Sólo el esfuerzo colectivo de mucho tiempo de preparación y lucha, permitió a los trabajadores y trabajadoras de la caña de azúcar ejercer un derecho suyo desde hace tiempo. Las leyes son normas generales y abstractas que, en teoría, obligan a todas las personas a lo largo y ancho del país. Sin embargo, algunas se cumplen rápidamente, sin mayores mediaciones, mientras que otras deben esperar largamente para hacerse carne.

En este caso, además del hecho evidente del cumplimiento tardío, parece haber otras dos dificultades. Primero: es regla conocida por todos que las normas inferiores no deben contradecir a las normas superiores. Las leyes no deberían contrariar a la Constitución, los decretos no deberían desobedecer a las leyes, y así en todos los casos respetando el orden jerárquico de las normas jurídicas. Segundo: el principio protectorio que ya mencionamos, se traduce, entre otras, en la regla de la norma más favorable. Es decir: ante la comparecencia de dos normas aplicables al caso concreto, hay que preferir aquella que sea más favorable para los trabajadores y trabajadoras. No obstante, el ficto por alimentación y vivienda establecido para el sub-grupo plantaciones de caña de azúcar en pesos uruguayos cincuenta ($50) por día es sensiblemente inferior al ficto estipulado para el grupo madre que, según ya vimos, asciende a la suma de pesos uruguayos ochenta ($80).

7.- Pan para hoy…

Trabajadores y trabajadoras de la caña de azúcar y de la horticultura pasan toda su vida trabajando para ganar salarios bajos. Además, estos trabajadores y trabajadoras aportan una parte importante de sus ingresos a la Seguridad Social: aproximadamente, una quinta parte de su sueldo se destina al pago de BPS, FONASA y FRL.

Sin embargo, llegado el momento de la jubilación, además de las dificultades del trámite que insume tiempo y energías para corregir irregularidades y así alcanzar todos los años de aporte, el monto del subsidio es absolutamente insuficiente para satisfacer las necesidades. La situación de pobreza de los trabajadores y trabajadoras rurales se agudiza con la jubilación, con la llegada del supuesto tiempo de descanso.

8.- Reflexiones finales.

Si es posible y legal que los salarios y las jubilaciones de trabajadores y trabajadoras del medio rural no permitan a sus familias superar la pobreza, es porque en el Estado que hoy conocemos, el Derecho no reconoce más que una pequeña porción de las necesidades de la clase trabajadora, y lo hace estableciendo parámetros que son, realmente, mínimos.

De ese pequeño conjunto de necesidades que son reconocidas por el Derecho, sólo una parte más pequeña todavía logra ser realmente ejercida. Esto atenta, no sólo contra aquellos Derechos que quedan por el camino, sino contra todo el conjunto, que se ve fragmentado, incompleto, empobrecido.

Tanto las leyes como los decretos, las resoluciones del Consejo de Salarios o los convenios colectivos, resultan absolutamente insuficientes para que las familias de los trabajadores y las trabajadoras rurales puedan resolver sus necesidades, en el sentido más humano y complejo del término. Es que tanto las leyes como los decretos, las resoluciones del Consejo de Salario o los convenios colectivos, en cuanto instrumentos del Estado capitalista actual, tienen límites estructurales que les impiden superar esa insuficiencia.

No es posible pedir a esos instrumentos más de lo que pueden dar, y no es posible confundir estas normas jurídicas con la Justicia, nuevamente, en el sentido más humano y complejo del término.

Sólo la lucha colectiva y organizada de la clase trabajadora por una vida digna y feliz es capaz de conquistar los medios suficientes para la satisfacción plena y autónoma de sus necesidades y para la realización de la Justicia, una vez más y para ambas, en el sentido más humano y complejo del término.

La ley es tela de araña

no es pareja al dar chicote

y al bicho chico lo engancha

pero el grande pasa al trote

la ley como las cruceras

muerde siempre el pie descalzo

el que no tiene padrinos

muere infiel y abandonado

la justicia verdadera la seguimos reclamando…”

Larbanois – Carrero

 

por Gimena Echeverriborda y María Ingold

Revista SSQ Nº2

versión en pdf aquí

 

1 www.mtss.gub.uy (Inicio/Consejo de salario/22Ganadería, Agricultura y Actividades conexas/22Ganadería, Agricultura y Actividades conexas/Ajustes enero 2013), consultada en julio de 2013. Los valores tomados para el presente artículo corresponden a los ajustes realizados en enero de 2013. El convenio de este grupo madre, venció a mitad del corriente año. A partir de los resultados de la nueva ronda de Consejo de Salario será posible ampliar el análisis y conocer cómo evolucionan los salarios del sector.
2 www.mtss.gub.uy (Inicio/Consejo de salario/22Ganadería, Agricultura y Actividades conexas/22Ganadería, Agricultura y Actividades conexas/Ajustes enero 2013), consultada en julio de 2013.
3 Este sub-grupo está integrado por la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA), en representación de los trabajadores y trabajadoras, y por la Asociación de Plantadores de Caña de Azúcar del Norte Uruguayo (APCANU), en nombre de la patronal. El convenio de este sub-grupo, a diferencia de lo que ocurre en el grupo madre, vence a fines de 2013. Los precios que aquí se presentan, ya incluyen los ajustes correspondientes al segundo semestre de 2013.
4 www.mtss.gub.uy (Inicio/Consejo de Salario/23Viñedos, fruticultura, horticultura, floricultura, criaderos de aves, suinos, apicultura y otras/Fruticultura, horticultura, floricultura, citrus/Ajustes enero 2013), consultada en julio de 2013, considerando los ajustes correspondientes a enero de 2013. El convenio de este grupo, también venció a mediados del corriente año, por lo que la nueva ronda de Consejo de Salario será la que determine cómo continúa la evolución del sector.
5 Lo “esperado” no ha ocurrido, puesto que el IPC ha superado los parámetros previstos en este ajuste, algo que en su momento ya se podía predecir. De hecho: en diciembre de 2012 la inflación fue de 7,48 y en enero de 2013 fue de 8,72. En mayo de 2013 fue de 8,06, en junio 8,21 y en julio 8,75. www.ine.gub.uy, consultada en julio de 2013.
6 www.mtss.gub.uy (Inicio/Consejo de Salario/23Viñedos, fruticultura, horticultura, floricultura, criaderos de aves, suinos, apicultura y otras/Fruticultura, horticultura, floricultura, citrus/Ajustes enero 2013), consultada en julio de 2013.
7 De acuerdo al INE, en su documento “Líneas de Pobreza e Indigencia 2006 Uruguay”, el método del ingreso es una forma de medir la pobreza que parte de la definición de una canasta básica total per cápita y una canasta básica de alimentos per cápita. Este método se sostiene en base al supuesto de que los ingresos se distribuyen de forma equitativa entre los miembros del hogar, y que, ante la imposibilidad de satisfacer el conjunto de las necesidades básicas, todo el ingreso se destina a la alimentación. De esta forma, se ubican bajo la línea de pobreza aquellos hogares donde los ingresos no son suficientes para que cada uno de sus integrantes alcance esa canasta básica total. Los hogares indigentes son aquellos donde los ingresos no permiten ni siquiera acceder a la canasta básica alimentaria. www.ine.gub.uy (Inicio/Biblioteca/Pobreza/Informe Línea de Pobreza 2006 Final.pdf), consultada en julio de 2013.
8 www.ine.gub.uy, consultada en julio de 2013.
9 Aclaración: tomamos el valor de la línea de pobreza para el interior urbano puesto que la mayoría de los trabajadores y trabajadoras a que hacemos referencia, a pesar de trabajar en el medio rural, viven en la ciudad.
10 www.ine.gub.uy, consultada en julio de 2013.
11 Frase de la canción “Peludeando” del Dúo Larbanois-Carrero. Traducida significa: Pero si usted no golpea, ella no cae.